Sobre los Sacramentos.
Los Sacramentos representan los caminos, que en los momentos fundamentales del devenir de la vida humana, orientan a la persona hacia el verdadero Amor, guía segura contra el egoismo. Este camino nos dignifica como seres humanos y nos hacen libres de las pasiones humanas. Camino de perfección que nos inclina al Amor en diferentes momentos señalados de nuestras vidas. Camino que nos lleva a la santificación personal como culminación de nuestro Amor a Dios, colaborando con Él en la realización de su obra creadora.
Los Sacramentos son, pues, símbolos de santificación, manifestación del verdadero Amor en momentos trascendentales de la vida. Santificación que nos perfecciona, dignifica y nos compromete como seres humanos en su más alta expresión de entrega amorosa.
Por medio de los Sacramentos (cada uno a su manera) reafirmamos nuestra convicción cristiana y celebramos nuestra adhesión al evangelio de Cristo que nos llama al Amor
El sacramento, en su manifestación externa, simboliza la realidad espiritual interior que transforma nuestro ser, orientándonos hacia la santificación. El símbolo es su forma externa. Si ese símbolo no responde y se siente como esa realidad espiritual interior y no va acompañado del compromiso personal, de la libre y sincera adhesión a Cristo y su mensaje salvador, mensaje de Amor, está vacío de contenido, es puro rito.
Los Sacramentos son, pues, símbolos de santificación, manifestación del verdadero Amor en momentos trascendentales de la vida. Santificación que nos perfecciona, dignifica y nos compromete como seres humanos en su más alta expresión de entrega amorosa.
Por medio de los Sacramentos (cada uno a su manera) reafirmamos nuestra convicción cristiana y celebramos nuestra adhesión al evangelio de Cristo que nos llama al Amor
El sacramento, en su manifestación externa, simboliza la realidad espiritual interior que transforma nuestro ser, orientándonos hacia la santificación. El símbolo es su forma externa. Si ese símbolo no responde y se siente como esa realidad espiritual interior y no va acompañado del compromiso personal, de la libre y sincera adhesión a Cristo y su mensaje salvador, mensaje de Amor, está vacío de contenido, es puro rito.
Los Sacramentos tienen tres
vertientes indisolubles. La primera es la disposición y entrega amorosa de
nuestro corazón. Entrega a la vida cristiana en el Bautismo y su reafirmación
en la Confirmación, al esposo/a en el Matrimonio, a la vida sacerdotal en el
sacramento del Orden, etc., según la característica de cada sacramento. La
segunda es que el Amor de Dios en Cristo Jesús se hace presente en el
Sacramento. La tercera es la celebración de esa entrega amorosa y ese Amor en
unión con nuestros hermanos en la fe.
La vida de un cristiano debe ser
un permanente sacramento, es decir vida orientada hacia los valores
espirituales que nacen de lo más profundo del corazón humano, hecho a imagen y
semejanza de Dios. Pero a pesar de que hay muchos momentos en la vida del ser
humano que orientamos nuestro corazón hacia lo sagrado, la Iglesia ha querido
destacar, de manera especial, siete momentos cruciales en la vida espiritual de todo ser humano.
Esos momentos cruciales se celebran y representan en los Sacramentos.
De todos los sacramentos es el de
la Eucaristía el que constituye el eje sobre el cual giran todos los demás,
cumbre de la evangelización. En él la figura central es el Amor de Cristo, la
base del cristianismo, el Reino de Dios. Cristo que se entrega por amor a todos
los hombres. Entrega que hizo libremente porque no quiso renunciar a aquello
que le dictaba su corazón, las verdaderas razones del corazón que llevan a la
Verdad, oponiéndose frontalmente a un modelo religioso cuyas normas hacían
imposible la comunión con los sentimientos más profundos que nacen del corazón
humano. Pero, además, la Eucaristía es Comunión, es decir, entrega y aceptación
a la vez. Cristo se entrega, pero para que el sacramento tenga efectividad en
nosotros debe haber aceptación por nuestra parte, nuestro corazón debe abrirse
a Cristo, es decir aceptar su mensaje de Amor, verdadero Reino de Dios.
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