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jueves, 27 de noviembre de 2025

Valores humanos y religión

 Valores humanos y religión


En muchas conciencias los valores humanos descansan, cubiertos por el polvo de la indiferencia, en el baúl de los recuerdos. Por esa misma razón, podemos decir que vivimos tiempos en los que también la indiferencia religiosa está muy extendida. Pero no todo el mundo se comporta de la misma manera. Así, el creyente toma partido, cree en la trascendencia, y considera un absurdo que la vida sea un sinsentido, fruto del azar o la casualidad y que su final está condenado a diluirse en la nada. Concretamente, el creyente monoteísta cree que sólo la existencia de un Ser inteligente, todopoderoso y bueno es capaz de crear las maravillas del universo y dar sentido a la vida terrena y futura. Muestra su agradecimiento a Dios, dispuesto a colaborar en la obra creadora, como una forma de amarle. La comunicación entre Dios y el ser hunano es la esencia de la religión y la practica por medio de la oración y celebrándolo en comunidad. Cada religión lo hace a su manera.

 La religión, vista de esta forma es fuente de esperanza y de valores que dignifican al ser humano. Pero tiene peligrosos rivales que le acechan permanentemente: el descreimiento, la indiferencia, el odio, la intolerancia, el desprecio gratuito. Si añadimos a esto los integrismos religiosos, bajo los que viven millones de personas exclavizadas por ese cáncer, tenemos el caldo de cultivo perfecto para desprestigiarla y perseguirla. Vivimos tiempos de increencia, desapego a los valores humanos y persecuciones religiosas en buena parte del mundo. No está de más recordar los verdaderos valores que la religión encierra y que deba tener el reconocimiento, la difusión y protección que se merece.



lunes, 22 de septiembre de 2025

La Santísima Trinidad

 La Santísima Trinidad

La Santísima Trinidad es la denominación que se da a un Dios trino y uno. Tres personas distintas en un solo Dios verdadero, de esencia o sustancia única, sin principio ni fin, eterno. Dios es el que es. Así se definió Él mismo a Moisés en el Sinaí. Sus atributos son Omnipotencia, Omnisciencia, Amor, Misericordia, Santidad, Justicia. Todos ellos en plenitud. La esencia de Dios es el Amor. Dios es Amor en palabras de San Juan evangelista. El ser humano no es capaz, a la luz de la razón, entender tan hondo misterio. No obstante, si puede acercarse a su comprensión a la vista del desarrollo de la historia de la religión y sobre todo de la Revelación.

Para acercarnos a esa comprensión de su naturaleza y sustancia nada mejor que utilizar un símil. El símil más utilizado para definir la sustancia divina y su relación con la Trinidad es el ejemplo del agua, que a pesar de ser una sustancia única es capaz de tomar tres estados diferentes: sólido, líquido y gaseoso.

Otra forma de poder intuir y explicar de forma sencilla el misterio incomprensible para la razón humana de la sustancia de un Dios, a la vez trino y uno, es el ejemplo del sol. El sol está formado por una sustancia única, sin embargo, se manifiesta de tres formas diferente, a saber: como magma incandescente, como luz que alumbra el mundo y como calor que difunde al entorno que le rodea.

En lo referente a Dios, según se ha señalado, aunque su sustancia es única se nos presenta en forma trinitaria. En primer lugar, como Padre creador del mundo (magma), debido al poder que tiene como Ser Omnisciente, es decir, conocedor de todas la cosas reales y posibles, y Omnipotente, o facultad capaz de hacerlas realidad. En segundo lugar se nos da como Verbo o Palabra revelada (luz) a través de los tiempos por medio de los profetas y, al llegar la plenitud de los tiempos, en la persona de Jesucristo, hijo del Padre, que es la palabra o voluntad de Dios encarnada, huella de Dios e imagen perfecta de Él,  y que con su ejemplo nos muestra la forma en que el Amor del Padre es transmitido a la humanidad . Y en tercer lugar, se presenta como Espírítu Santo, esa fuerza espiritual insondable e inagotable (calor) que Dios ha puesto desde nuestro nacimiento en el interior del ser humano y que le impulsa a amar y ser amado; fuerza que, a lo largo de la vida, nos robustece espiritualmente por medio de la oración y los sacramentos.

miércoles, 19 de febrero de 2025

El verdadero sentido de la oración

 

El verdadero sentido de la oración


El verdadero sentido de la oración está contenido en aquellas sabias palabras de la Madre Teresa de Calcuta que decía:


«El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz».