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lunes, 24 de junio de 2019

Cristianismo y humanismo


Cristianismo y Humanismo.

Hace ya unos años se publicó un libro titulado “El cristianismo no es un humanismo” escrito por el Dr. José María González Ruiz. Ciertamente, según se expresaba en él, el cristianismo es algo más que un humanismo.

El humanismo pone en el centro de su pensamiento al hombre y la dignidad humana. Objetivo realmente deseable y muy loable. El cristianismo, por su lado, pone en el centro de su pensamiento a Dios y a su obra creadora, en la cual se encuentra el hombre como criatura creada por el mismo Dios. “Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y al prójimo como a ti mismo” dice el Nuevo Testamento, libro de cabecera del cristiano.

El cristianismo pone su centro de atención en primer lugar en Dios y lo hace en su triple manifestación trinitaria: como alabanza al Ser que ha creado todo lo existente y por tanto Padre/Madre creador, Amor verdadero e inagotable; como Palabra (Verbo) que se hace presente en el mundo en la figura de Jesucristo, encarnación de la gracia del Amor de Dios; y como fuerza del Espíritu de Dios en todo lo creado, especialmente en el hombre, como esa fuerza espiritual amorosa que está presente en el fondo inagotable de todo ser.

En el cristianismo se hace presente el Amor de Dios. “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, enfermo y me visitasteis... y ellos (los discípulos) le interrogaron: ¿cuando tu tuvisteis hambre, sed...? y Él les contestó cuando lo hicieres a uno de esos mis hermanos a mi me lo hicisteis”. Así reza el pasaje del Nuevo Testamento donde Jesús resume el mensaje evangélico del Amor.

La caridad es el valor fundamental del cristianismo, junto a la Fe y la Esperanza. Y, a su vez, la caridad es considerado un valor universal y aquí entroncan directamente con los valores del humanismo: los derechos humanos.

El mensaje cristiano no debe reducirse a la catequesis, las celebraciones, los ritos o la construcción de templos. Todos estas manifestaciones deben estar al servicio de los verdaderos valores cristiano presididos por el Amor A Dios, a su creación y de manera muy especial a nuestros semejantes. El cristianismo es ciertamente algo más que un humanismo.

jueves, 7 de marzo de 2019

In memoriam




Recuerdo y despedida


El día pasado asistí al funeral de la esposa de un viejo amigo y compañero de estudios, una mujer de “verdad”. Al final del acto un amigo de la familia se dirigió a los presentes con unas sentidas palabras de condolencia que me impresionaron hondamente. Dijo así:


Amigos, amigas, queridos todos,

hoy es para nosotros un día amargo

y muy especialmente para vosotros,

la familia de Maite,

a la que hemos venido a arropar

con nuestra presencia y amistad.


Hoy, a todos se nos ha muerto la dulzura

el rostro siempre amable, la sencillez

y la mesura.

A todos se nos ha muerto Maite

que era esposa, madre, hermana,

amiga y servidora de todos,

una persona valiosa.


¿Cómo haremos para llenar ese no-estar

suyo, entre nosotros, cómo asumir

su ausencia, la calidez de su voz que tantas veces

nos ha trasmitido La Palabra desde

este mismo atril?

Su pérdida, una vez más, nos interpela,

nos llena de tristeza,

y nos hace preguntarnos por el sentido

y fin de nuestras vidas.


Humildemente me atrevo a recordar,

como cristiano, que nuestras vidas

no son para nosotros un accidente,

una casualidad, un absurdo perdido

en el Cosmos, sin otro fin que desaparecer.


Nosotros los cristianos, creemos

que venimos de Dios y que a Él regresamos.


Jesús es nuestro Camino, nuestra Verdad,

La Luz que nos guía, Jesús es la almena

en la que resistimos la adversidad,

en Él vivimos y en Él confiamos.


Quien crea en Mí, aunque haya muerto vivirá”

estas fueron sus palabras, y en esta

esperanza es en la que te despedimos

y te recordamos, Maite, querida nuestra.


A vosotros, sus más queridos, os abrazamos;

permaneced en su recuerdo unidos

y que El Señor, nuestro Dios, a todos

nos bendiga.