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jueves, 7 de marzo de 2019

In memoriam




Recuerdo y despedida


El día pasado asistí al funeral de la esposa de un viejo amigo y compañero de estudios, una mujer de “verdad”. Al final del acto un amigo de la familia se dirigió a los presentes con unas sentidas palabras de condolencia que me impresionaron hondamente. Dijo así:


Amigos, amigas, queridos todos,

hoy es para nosotros un día amargo

y muy especialmente para vosotros,

la familia de Maite,

a la que hemos venido a arropar

con nuestra presencia y amistad.


Hoy, a todos se nos ha muerto la dulzura

el rostro siempre amable, la sencillez

y la mesura.

A todos se nos ha muerto Maite

que era esposa, madre, hermana,

amiga y servidora de todos,

una persona valiosa.


¿Cómo haremos para llenar ese no-estar

suyo, entre nosotros, cómo asumir

su ausencia, la calidez de su voz que tantas veces

nos ha trasmitido La Palabra desde

este mismo atril?

Su pérdida, una vez más, nos interpela,

nos llena de tristeza,

y nos hace preguntarnos por el sentido

y fin de nuestras vidas.


Humildemente me atrevo a recordar,

como cristiano, que nuestras vidas

no son para nosotros un accidente,

una casualidad, un absurdo perdido

en el Cosmos, sin otro fin que desaparecer.


Nosotros los cristianos, creemos

que venimos de Dios y que a Él regresamos.


Jesús es nuestro Camino, nuestra Verdad,

La Luz que nos guía, Jesús es la almena

en la que resistimos la adversidad,

en Él vivimos y en Él confiamos.


Quien crea en Mí, aunque haya muerto vivirá”

estas fueron sus palabras, y en esta

esperanza es en la que te despedimos

y te recordamos, Maite, querida nuestra.


A vosotros, sus más queridos, os abrazamos;

permaneced en su recuerdo unidos

y que El Señor, nuestro Dios, a todos

nos bendiga.