De la Palabra y la Obra
El ser humano se caracteriza porque su pensamiento se da a conocer mediante sus palabras y sus obras. Por ellas le conoceremos. El ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. A Dios nadie le conoce, pero nos podemos aproximar a cierta comprensión suya, teniendo en cuenta que, siguiendo el símil del ser humano como imagen y semejanza de Él, podemos entender que Dios se nos da a conocer y actue también mediante su Palabra y su Obra. Y, según nos dice San Juan, la Palabra, el Verbo, estaba en Dios y la Palabra era Dios. Por eso a través de su palabra Dios ha actuado desde siempre como Ser omnisciente. Su Palabra nos ha transmitido su pensamiento a lo largo de la historia, es decir, se nos ha revelado primero a través de los profetas y en un momento de esa historia, llegada la plenitud de los tiempos, según dispuso, esa Palabra se encarnó en la persona de Jesucristo, Dios con nosotros. Así se fundieron naturaleza humana y divina en la persona de Cristo para alabanza y gloria de su nombre, para redimirnos del pecado y hacer posible nuestra salvación. Por la Palabra, verdadera voluntad de Dios, se hizo todo lo creado. Pero también, y a su vez, Dios se ha hecho realidad en el ser humano obrando en él a través del Espíritu Santo. Esa fuerza inagotable, imperecedera, que Dios puso en lo más profundo de nuestro ser cuando fuimos creados y que nos impulsa a hacer el bien, practicar la virtud, amar a todo lo creado, especialmenmte a nuestros semejantes. Fuerza que se aviva, fortalece y renueva mediante la oración y los sacramentos. Palabra y Obra son la forma de actuar de Dios por medio de su Hijo y a través del Espíritu Santo.
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