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domingo, 11 de septiembre de 2016

¿Porque la Religión?

La Religión

 
La palabra religión deriva del latín "religare", es decir, unión. En el contesto de un creyente significa la unión de la persona con Dios. Este deseo personal de sentirse unido a Dios se manifiesta en la persona por considerar que su existencia, así como todo lo creado, se la debe a Él. De esta forma el ser humano agradece y alaba  a Dios por todo lo que ha creado. Y todo ello lo realiza de dos maneras: actuando en el mundo y orando. Esa comunicación de Dios y el Hombre es el elemento fundamental de la Religión. 
 
Precisamente ese agradecimiento se manifiesta en un creyente en su colaboración con la obra creadora de Dios, Es esa la forma que él tiene de estar unido con Dios. Colaborar es manifestar todo su amor para proteger y corresponder con su amor hacia todo lo creado: la naturaleza, los seres vivos y de manera muy especial con sus semejantes y consigo mismo. Esta es la mejor forma de colaborar en esta obra creadora. Amar a Dios es amar a su creación.
 
La Religión, nos une a Dios, proyectando el Amor que Dios nos tiene y haciendo que a su vez nosotros lo proyectemos hacia su obra creadora. Por eso la religión supone estar al servicio de Dios y su obra, en una palabra amar a Dios. Todas las manifestaciones genuinamente religiosas tienen un profundo sentimiento espiritual transformador, un sentimiento de Amor a Dios, a través de la práctica de la virtud, haciendo el bien. Igualmente este sentimiento se manifiesta a través de los ritos religiosos. La ausencia del mismo hace que el rito no tenga significado, se convierte en lo contrario a una verdadera manifestación religiosa. Entender la forma ritual como un fin, un valor en si mismo, es una manera de deformar su verdadero sentido, un sentido que debe ser profundamente espiritual.

Igual importancia tiene la Oración, esa comunicación directa que utiliza el ser humano para comunicarse con Dios. Por medio de ella, Dios fortalece, a través del Espíritu Santo, nuestro propio ser orientándolo hacia el Bien y el Amor.

La religión, vista de esta forma descrita, civiliza, libera, fortalece, santifica y es fuente de valores indelebles, que dignifican y engrandecen al ser humano. Pero, también, tiene peligrosos enemigos que la acechan: la increencia, el odio,  la intolerancia, la indiferencia y los integrismos religiosos bajo los cuales viven millones de personas que los esclavizan.

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